Todos estos días parecen ser iguales a muchos otros días, uno tras otro, con las mismas rutinas, las mismas pausas, los mismos rostros...
Pero no todo está igual, no. Hay algo muy sutil que es diferente, un ingrediente que provoca que el resto tenga un color, un aroma, un aspecto diferente... ese algo es el corazón.
Bueno, pasando las horas me di cuenta de esto. Mi corazón está desenchufado, inerte, frío cual piedra... no hay nada que pueda ofrecer, nada que vibre, nada que lo motive... las razones de esto no las tengo tan claras, han pasado un par de cosas que me han dejado desanimada, pero algo fuerte... no.
Repasando las páginas de mi vida recuerdo una vez que me pasó lo mismo, sólo que en esa ocasión me estaba jugando el porvenir, y eran tantas las fuerzas que había puesto para conseguir mi objetivo versus el fracaso total y patético que estaba resultando, que me dí por vencida de esa manera... es como tirarse al vacío, sin esperar más respuestas de nadie.
Y no sé qué me tiene vencida hoy, pero sé que nada hará sentir a este corazón. Espero que el despertar me renueve y emerja como un nuevo ser, libre y plena. Porque este vacío es dañino, a pesar de mantenerme en el limbo virtual.