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24/2/15

Nacieron, casi muero por ellos

Martes 24 de febrero de 2015.

El último par de semanas no fue como lo esperaba, la pérdida de mi hijo felino me tiñó las horas de desazón, dolor bajo control y necesidad de seguir adelante por los bebés en camino.

Ese día fue tranquilo, el nacimiento fue muy hermoso y calmo, pero la niña pesó inusualmente menos de lo que creímos pesaba, y la alejaron rápidamente de mi lado para dejarla en incubadora. Me angustié pensando qué había pasado, si todas las ecografías habían salido buenas y ella aparentemente estaba igual de bien que su hermano.

Pasaron 5 días y ella finalmente salió de la clínica, la vida dio un maravilloso vuelco que se llevaba todas las energías, todas las horas, toda la atención. De a poco me fui sintiendo cansada, apagada, pero necesitaba estar bien por ellos.

Hasta que llegó ese domingo. Una inusual hemorragia que no paraba, me obligó a recurrir a urgencias. Llegué caminando, relativamente bien, pero fui desmejorando con las horas, hasta llegar a perder el sentido. Cuando desperté estaba saliendo de la intubación, pensando uff qué horrible ya pasó lo peor. Pero al par de días volví a caer, otra vez paciente crítica con respiración mecánica. Lo pasé tan mal como nunca, quería tanto ver a mis hijos de una semana de vida, pero me obligué a tener paciencia a pesar de que las horas se arrastraban, hasta que pude finalmente estar con mi familia nuevamente.

Tanto por hacer, tanto por vivir, el buen Padre Dios me dio una segunda-tercera oportunidad.

Pero todo este horrible episodio me dañó, más que el cuerpo (que casi no aguantó), el alma; cosas que ya estaban superadas se reabrieron y me dejaron herida. Habré de reparar -una vez más- este azotado espíritu, exorcizando demonios de la mano de una buena conversa.

29/1/15

Perdí a mi hijo

Jueves 29 de enero de 2015.

Hace unos días estuve de cumpleaños, en general es una fecha bonita y a estas alturas como de aniversario... se acumulan las experiencias más que sumar años.

Y esta fecha en particular se venía especialmente linda, con la llegada de nuevos integrantes a la familia. Pero pasó lo peor.

En cuestión de horas perdí uno de los amores más grandes que me ha brindado la vida. Para el resto podía ser una simple mascota, simplemente un animalito más como tantos existen. Para nosotros, él y yo, un amor inmenso eterno incondicional hermoso intenso sincero, mayor al que siento por muchos seres humanos.

Lo perdí, aunque hice todo por brindarle la mejor atención luego del accidente del que él obviamente no pudo decirme nada.

Quedé en shock, se me hizo triste la vida a pesar de la bella espera. Tuve que tomar decisiones para las que no estaba ni por cerca preparada. Y la más importante fue la de seguir adelante inmediatamente, con lágrimas y dolor incorporado, porque ahora la vida no sólo depende de mí, sino también de los bebés que van a llegar.

Fue una de las decisiones más duras que me ha tocado vivir.


Perdí un hijo, y tuve que seguir adelante, por mis hijos.

30/12/14

Las tradiciones que perdí

Martes 30 de diciembre de 2014.

Hace muchos años, cuando vivía en tribu con mis abuelos, tíos, madre y hermano, teníamos una serie de rituales religiosos que se desarrollaban durante el año, particularmente los meses de noviembre y diciembre: mes de María, novena del Niño Jesús, además de las misas dominicales y fiestas especiales como los Reyes Magos, Semana Santa, Domingo de Resurrección y así sumaban y seguían.

En especial, rezábamos juntos en casa el mes de María y la Novena del niño previa a la Navidad. Nos reuníamos todos en la tarde, entre 8 y 9 pm en el living, nos poníamos de rodillas y rezábamos juntos.

Han transcurrido los años, desde hace 10 que ya no vivo en tribu, la mitad de las personas con las que viví ahora reposan en el cementerio, y estas fiestas de fin de año las he vivido entre personas agnósticas que no creen en nada, y la diferencia me ha afectado particularmente ahora porque estoy en proceso de armar una nueva familia y yo miro al pasado con ojos de nostalgia.

Quisiera revivir las tradiciones, no sé si en la forma pero sí en el fondo. Me da lata tener que dejar esas tradiciones que reflejaban creencias que aún mantengo. Quisiera poder dar a Jesús y su nacimiento el lugar que se merece entre tantas boletas y presentes.

Quiero recuperar en mi nueva familia las tradiciones que por la distancia y la muerte perdí. Y que permanecen como un dulce recuerdo en mi corazón.

Esta soy yo

Mi foto
Santiago, Metropolitana, Chile
Soy chilena, mujer, adulta, artista, obsesiva, sensible, ingenua, melancólica, frágil, enojona, impaciente, metódica, insoportable, soñadora, rencorosa, competitiva, estúpida.